Contents
- ¿Cómo se estructura un departamento de sostenibilidad?
- El principal desafío estructural: la falta de autoridad transversal
- El desafío operativo más importante: la gestión de datos
- El reto del crecimiento: pasar de la gestión reactiva a la estratégica
- Cómo medir el desempeño del propio departamento de sostenibilidad
- Tecnología para fortalecer la gestión del departamento de sostenibilidad
Durante los últimos años, las empresas han acelerado la creación de áreas dedicadas a la sostenibilidad para responder a nuevas exigencias regulatorias, expectativas de inversionistas y demandas de transparencia. Sin embargo, muchas organizaciones descubren rápidamente que crear un departamento de sostenibilidad es solo el primer paso. El verdadero desafío consiste en diseñar una estructura que permita coordinar múltiples áreas, recopilar información confiable, medir resultados y convertir la estrategia ESG en acciones concretas.
La realidad es que numerosos equipos de sostenibilidad enfrentan problemas organizacionales similares: falta de autoridad para impulsar cambios, estructuras poco claras, escasez de recursos, dificultades para obtener datos y una creciente presión por demostrar resultados medibles. Estos desafíos afectan tanto a grandes corporaciones como a empresas que recién comienzan su camino hacia una gestión ESG más madura.
¿Cómo se estructura un departamento de sostenibilidad?

No existe un único modelo organizacional. La estructura depende del tamaño de la empresa, el sector, la complejidad regulatoria y el nivel de madurez ESG. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones evolucionan a través de tres etapas.
Nivel 1: sostenibilidad centralizada en una sola persona
Es común en empresas pequeñas o medianas.
Ejemplo de organigrama:
Director General
└── Encargado de Sostenibilidad
En este escenario, el encargado de sostenibilidad suele asumir múltiples funciones simultáneamente:
- Coordinación de iniciativas ESG.
- Elaboración de reportes.
- Seguimiento de indicadores.
- Relación con auditores.
- Cumplimiento regulatorio.
- Comunicación de avances.
El principal desafío es la sobrecarga operativa. Una sola persona difícilmente puede liderar cambios organizacionales profundos mientras gestiona tareas administrativas y de reporte.
Nivel 2: equipo especializado
Cuando aumentan las exigencias regulatorias y los requerimientos de divulgación, las empresas suelen ampliar la estructura.
Ejemplo de organigrama:
Gerencia General
└── Gerente de Sostenibilidad
├── Especialista en Sostenibilidad
├── Analista de Sostenibilidad
└── Coordinador ESG
En este modelo:
El gerente de sostenibilidad define la estrategia y coordina la relación con la alta dirección.
El especialista en sostenibilidad se enfoca en áreas técnicas como carbono, materialidad, estándares ESG o riesgos climáticos.
El analista de sostenibilidad recopila datos, valida indicadores y genera reportes.
Esta estructura permite distribuir responsabilidades y aumentar la calidad de la gestión.
Nivel 3: sostenibilidad integrada a nivel corporativo
Las organizaciones más maduras suelen adoptar estructuras transversales.
Ejemplo de organigrama:
Board
└── Comité ESG
└── Gerente de Sostenibilidad / ESG Manager
├── Subgerente de Sostenibilidad
├── Equipo Ambiental
├── Equipo Social
├── Equipo de Gobernanza
└── Analistas ESG
Además, cada área de negocio cuenta con responsables que participan en la generación de datos y la ejecución de iniciativas.
En este modelo, la sostenibilidad deja de ser una función aislada y se convierte en una responsabilidad compartida.
El principal desafío estructural: la falta de autoridad transversal

Uno de los problemas más frecuentes ocurre cuando el departamento de sostenibilidad es responsable de los resultados ESG, pero no tiene autoridad sobre las áreas que generan esos resultados.
Por ejemplo:
- Recursos Humanos controla los indicadores de diversidad.
- Operaciones gestiona el consumo energético.
- Compras administra la relación con proveedores.
- Finanzas supervisa ciertos datos de reporte.
Sin mecanismos de gobernanza adecuados, el equipo ESG termina dependiendo de la buena voluntad de otras áreas.
Por esta razón, muchas organizaciones crean:
- Comités ESG.
- Patrocinio de la alta dirección.
- Objetivos compartidos entre departamentos.
- Sistemas formales de rendición de cuentas.
El desafío operativo más importante: la gestión de datos
Actualmente, uno de los mayores dolores de cabeza para cualquier ESG manager o gerente de sostenibilidad es la obtención de información.
En muchas organizaciones, los datos se encuentran dispersos en:
- Hojas de cálculo.
- Sistemas ERP.
- Correos electrónicos.
- Plataformas de RR. HH.
- Sistemas ambientales.
- Información de proveedores.
Esto genera múltiples problemas:
- Duplicación de datos.
- Errores humanos.
- Inconsistencias.
- Falta de trazabilidad.
- Retrasos en los reportes.
Por ejemplo, un analista de sostenibilidad puede dedicar semanas completas únicamente a recopilar información desde distintas áreas antes de comenzar el análisis real.
El reto del crecimiento: pasar de la gestión reactiva a la estratégica
Muchas áreas de sostenibilidad operan en modo reactivo:
- Responden solicitudes de auditorías.
- Preparan reportes urgentes.
- Atienden requerimientos regulatorios.
- Corrigen problemas de datos.
En estas circunstancias, resulta difícil dedicar tiempo a iniciativas estratégicas.
Por ello, las organizaciones más avanzadas buscan que cargos como subgerente de sostenibilidad, gerente de sostenibilidad o ESG manager puedan enfocarse menos en tareas administrativas y más en actividades de alto valor, como:
- Evaluación de riesgos climáticos.
- Estrategias de descarbonización.
- Innovación sostenible.
- Relacionamiento con inversionistas.
- Planificación de objetivos ESG de largo plazo.
Cómo medir el desempeño del propio departamento de sostenibilidad

Además de medir indicadores ESG, las empresas más avanzadas evalúan la eficiencia del propio departamento.
Algunos indicadores internos incluyen:
Tiempo de recopilación de datos: ¿Cuánto tarda la organización en consolidar la información necesaria para un reporte ESG? Reducir este tiempo suele indicar una mayor madurez de procesos.
Nivel de automatización: Porcentaje de indicadores obtenidos automáticamente versus recopilados manualmente. Una organización madura busca minimizar la dependencia de hojas de cálculo.
Calidad de los datos: Número de errores identificados durante auditorías internas o externas. Menos correcciones suelen reflejar procesos más robustos.
Cumplimiento de plazos regulatorios: Capacidad para presentar reportes dentro de los plazos exigidos por reguladores e inversionistas.
Participación de las áreas internas: Cantidad de departamentos que colaboran activamente con la estrategia ESG. Este indicador permite evaluar el nivel de integración organizacional.
Tecnología para fortalecer la gestión del departamento de sostenibilidad
A medida que aumentan las exigencias de reporte y la cantidad de datos ESG que las organizaciones deben gestionar, la tecnología se ha convertido en un elemento fundamental para mejorar la eficiencia y la calidad de los procesos. Muchos departamentos de sostenibilidad aún dependen de hojas de cálculo, correos electrónicos y sistemas desconectados, lo que dificulta la colaboración entre áreas y aumenta el riesgo de errores.

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